... visitaremos las Estrellas, viajaremos a Marte y desayunaremos en Plutón ...

domingo, 26 de abril de 2009


Yo no estudio para escribir,
ni menos para enseñar (que fuera en sí desmedida soberbia),
sino sólo por ver si con estudiar ignoro menos.
Así lo respondo y así lo siento.



Sor Juana Inés de la Cruz

domingo, 19 de abril de 2009

... ya no se ni lo que escribo,
no entiendo mis pasos, ni el afán de mis manos
de ir tras causas perdidas.
Creo que me confunden las nubes
y me aturde el chillido de la silla
quien lo diría ¿no? hasta la silla llora.

La de los ojos abiertos

la vida juega en la plaza
con el ser que nunca fui
y aquí estoy
baila pensamiento
en la cuerda de mi sonrisa
y todos dicen esto pasó y es
va pasando
va pasando
mi corazón
abre la ventana
vida
aquí estoy
mi vida
mi sola y aterida sangre
percute en el mundo
pero quiero saberme viva
pero no quiero hablar
de la muerte
ni de sus extrañas manos.


"La de los ojos abiertos", La última inocencia, Alejandra Pizarnik.

domingo, 12 de abril de 2009


Me paralizo...

veo mí alrededor desmoronarse y no tengo manos que logren capturar el presente que se esfuma. El instante va un paso delante de mí y no puedo acercármele, no logro rosarlo si quiera. Perdí la fuerza y la luz que me caracterizaba, y olvide donde quedaba la puerta de emergencia.
Se quebranta el anhelo inquebrantable, la nostalgia se prostituye por tres centavos y sigo paralizada.
No puedo ver más allá del llanto de mi pez ni logro escuchar más allá de mis orejas.
Las ambulancias gritan despavoridas, pareciera que van trás de mí, volteo al cielo y las estrellas caen como relámpagos de fuego, solo sucede que todo cae...

Me paralizo




Imagen: Nicoletta

sábado, 11 de abril de 2009

Quizas, quizas, quizas




Nat King Cole


Dicen que el destino existe, y si esto fuese verdad, también debería creer que los encuentros ya están premeditados, quizá lo que nos corresponda es el tiempo en que dichos encuentros se realicen, eso sí que está en nuestras manos y depende exclusivamente de nosotros. Dicho esto quiero decir que nuestro encuentro fue prácticamente necesario, cada segundo, cada instante, cada noche fue planeada por una fuerza superior a nosotros ¡quién sabe por cuantos siglos esto estaba dicho!


Es gracioso como de repente un perfecto desconocido se cruza por nuestra vida y trae consigo toda una revolución. Uno esta pasando un rato agradable con los amigos, unas cervezas, buena música y de repente un juego de billar lo cambia todo. (Claro que aún es demasiado pronto para que uno lo sospeche… pero ya esta!) Como diría mi amiga Claudia, cambio de bar!! Te acercas, preguntas la respuesta obvia (cuando uno acaba de pagar la cuenta y tiene el bolso en la mano) ¿ya te vas? Y uno se hace un poco la sorda y un poco graciosa y la respuesta es un SI, pero (ese pero que cambia historias) voy a otro bar a jugar un poco de futbolito. ¿Te quedaras mucho tiempo allá? Respuestas obvias a preguntas iguales: Quizás, depende de ti, ¿vas? ;) (eso significa guiñar el ojo) Y uno se despide y da la vuelta sin pensar que esa será la vuelta que gire su mundo azul (y digo azul y no rosa porque el primero es más de mi agrado) Ya estando en el otro bar, tomando otro par de cervezas, jugando un poco de futbolito, llega él. (para ese entonces obvio el mundo ya giro). ¿Juegas futbolito? Amenizo; - No realmente, prefiero el billar. ¡Vamos anímate, nadie es bueno, juguemos uno y nos vamos a bailar! –Futbolito, cerveza, baile, más baile.. ALTO, ¿acaricia mi pierna? ¿está muy cerca? ¿son las 5 de la mañana?! No lo puedo creer, me tengo que ir. Te acompañan al taxi, lo detengo y apunto de abordar le doy mi teléfono. (Nota: digo di mi teléfono!! Que generalmente lo pido, para nunca llamar… y lo doy solo cuando alguien me interesa ¿dije interesa?) Abordo la nave, llego a casa. A punto de dormir cuando recibo el primer mensaje, ese mensaje que cambia el rumbo de los días -4731103611- Soy Jesús, este es mi teléfono… guárdalo antes que te olvides de mí.


Cómo pueden suceder estas revoluciones tan premeditadas y uno estar tan ciega en esos momentos como para darse cuenta; deberíamos detectarlo, sentarnos en el sillón del cuarto, preparar un café (muy cargado por supuesto), prender un cigarro y comenzar a meditar paso a paso lo ocurrido. ¡Pero esto no es así! Uno pasa sobre la cajita de recuerdos, donde están las experiencias, donde guardamos los primeros encuentros en relaciones pasadas…. Es como si olvidáramos todo… hasta que llegue un día como hoy, y destape los aromas, y los recuerdos broten en cada gotita de sal que escurre del rostro; y uno diga, ¡lo sabia! ¡era tan obvio!


¡Pero ya esta! Ya todo está hecho, vivido y dicho ¿Qué más me queda por hacer? Si no es escribirlo. Supongo que mi siguiente nota debería decir: Pega esto en el muro de tu cuarto, para que en futuros encuentros no lo vuelvas a olvidar. Pero la verdad es que seguramente lo olvidare, y me entregare a cada instante como si jamás hubiera tenido un momento parecido.


(Me conozco medio bien, lo sé).