
Y de repente era como sentir que cada minuto traía consigo cien años cargando, era como sentir la fatiga de horas escalando… de repente me di cuente que si no hacía algo me desplomaría.
Uno no puede cagarse los instantes, uno no puede deshacerse del presente.. y ojo.. digo no puede... porque es lo que hacemos.
Yo solo quería arrojar las piedras al precipicio que les correspondía, quería entregar sus miedos a las personas que me los confiaron, quería dejar de ser anhelo, quería limpiar las ventanas, arrancar las cortinas... dejar a la luz pasar… que el sol me devorara en una fracción de segundo, quería que las nubes se adueñaran de mi cerebro y que los ríos se entregaran a mi garganta. Tan solo pretendía que la tierra fecundara mis entrañas y que los bestias se devoraran mis pies, mientras las aves me prestaran sus alas.
Solo quería un sueño y vivir en él.
Imagen: René Magritte






